Hilo rojo 3.
4:30 de la mañana suena el despertador.
-Killian lo apaga y sigue durmiendo plácidamente.
5:45 El timbre de su casa hace que Killian se despierte sobresaltado. Se levanta de la cama y corre hacia la puerta. Al abrir se encuentra con Gorka que comienza a chillarle inmediatamente.
-Killian no me lo puedo creer, siempre estás igual, no tienes remedio. Anoche te avisé y te dije que hoy no podías quedarte dormido. Lo sabía. Sabía que ibas a hacer de las tuyas como siempre. Me tienes harto, te juro que he estado apunto de irme solo. Es que no se puede confiar en ti nunca.
— Gorka lo siento de verdad. Estoy muy cansado, sabes que llevo una temporada que no descanso bien con los nervios del vuelo. Perdóname de verdad.
— Me da igual que no descanses, nuestro avión sale en una hora. Llevamos meses ahorrando para este viaje. Cómo lo perdamos te juro que no te lo perdono nunca. Tendrás la maleta hecha por lo menos, ¿no? Venga, vístete, coge lo que tengas preparado y vámonos ya.
— Tranquilo, está todo controlado. Voy a lavarme la cara, me visto rápido y nos vamos.
Efectivamente, Gorka tenía razón. Killian ni siquiera tenía la maleta preparada. Siempre la hace 10 minutos antes de salir. Se había puesto el despertador antes para prepararla pero no contaba con quedarse dormido una vez más. Llevaba una temporada durmiéndose día sí y día también. Las pastillas que tomaba para dormir eran demasiado fuertes, pero tenía que elegir entre eso o no pegar ojo en toda la noche. Se vistió rápidamente y metió todo lo que pudo hecho un nudo en la maleta a velocidad de vértigo. El orden tampoco era su punto fuerte.
Gorka ya se había encargado de pedir un uber hace un rato.
— Killian el Uber está abajo, tenemos que irnos ya, o vienes o me voy. No te espero ni un minuto más.
Apurados cogieron su Uber rumbo al aeropuerto.
— No me puedo creer que ni siquiera tuvieras la maleta hecha. Eres de lo que no hay. Es un viaje largo en el que sabes que te van hacer falta muchas cosas que no podrás encontrar allí y ni siquiera has tenido la decencia de prepararlo. Te habrás dejado todo como siempre. Que sepas que no pienso dejarte nada de mis cosas. Ni una sola. Estoy cansado de tener que sacarte siempre de apuros. Ya no eres un crío. Tienes 28 años, pero mentales 15.
— Gorka,déjame en paz, no quiero discutir. ¿Quieres que empecemos el viaje a palos como siempre? Tengamos la fiesta en paz. He cogido lo imprescindible. No pienso pedirte nada don perfecto no te preocupes. Deja de chuparme las energías que las vamos a necesitar para correr al avión. Quedan 40 minutos y tenemos que facturar.
— Killian la de la agencia dijo que teníamos que estar 3 horas antes, llevo llamándote al teléfono más de dos horas. Te juro que solo tengo ganas de matarte ahora mismo. Si no fuera porque papá y mamá ya tienen suficiente encima… lo haría.
— Venga, bájate del coche y deja de despotricar. Te recuerdo que me ganas en todo menos en lo que tenga que ver con hacer deporte. Así que espabila y corre que no quiero tener que llevarte en brazos como siempre.
Gorka se muerde la lengua, cogen las maletas y entran corriendo al aeropuerto.
Se dirigen al mostrador de IberoJet a recoger el visado y, mientras facturan, escuchan por megafonía: última llamada para el vuelo E9826 con destino la Habana. Cierre de puertas en diez minutos.
Ambos se miran, miran a la chica del mostrador y le piden que por favor se dé prisa.
Salen rápidamente hacia la puerta D12 y cuando llegan ven que están cerrando las puertas. Se dirigen a la azafata que está en el control.
— Killian déjame hablar a mí, como hables tú nos quedamos en tierra.
— Mira don perfecto no van a dejarnos pasar ya digas lo que digas. Pero sorpréndeme tan listo que eres. Ve y llórale a la rubia. Yo te espero aquí, sabes que no me gusta hacer el ridículo.
Gorka comienza a hablar con la azafata y tras un intenso minuto intentando convencerla regresa con su hermano.
— Te dije que tus charlas no iban a servir de nada. A la gente le aburre. Yo te aguanto porque eres mi hermano pero al resto le das bastante igual. Tu poder de convicción que tenías no ha funcionado, ¿no?
— Vale, ahora que sí que hemos perdido el vuelo definitivamente ya puedo matarte.
Gorka se gira tremendamente enfadado y le da un puñetazo en la cara a Killian. Los dos comienzan a pelearse muy fuertemente y terminan en el suelo. La azafata y su compañero al ver la escena se dirigen corriendo a separarles
— ¡Ya está bien chicos! O paráis o llamo inmediatamente a seguridad.
Al escuchar esa voz Killian deja de golpear a su hermano y mira a la azafata. Ambos cruzan las miradas.
— ¿Killian? —dice la azafata— no puedo creérmelo sigues siendo el mismo capullo de siempre.
— Pero rubia, ¿qué haces aquí? No sabía que eras azafata de vuelo.
— Claro que no lo sabías. Ni eso ni nada sobre mí, porque después de acostarnos me dejaste en visto y no volví a saber de ti.
— Vamos Carol, perdóname. Sabes que me gustabas mucho, pero estaba pasando una mala época. Además han pasado ya casi 10 años. ¿Todavía me guardas rencor?
— Te tengo un asco que no puedo ni verte. Así que voy a llamar a seguridad.
— Espera rubia, ¿no pensarás dejarnos en tierra de verdad? Seguro que puedes hacer algo. Hazlo solo por los buenos momentos que pasamos.
— Killian cállate ya —dice Gorka—. ¿No decías que no te gustaba hacer el ridículo? Pues te has coronado. Vámonos antes de que llame a seguridad. Ya has hecho suficiente por hoy durmiéndote esta mañana.
Ambos se levantan y comienzan a andar cuando de repente Carolina les para.
— Esperad. Os voy a dejar entrar pero porque me muero de pena por tu hermano. Pobrecillo lo que tiene que aguantar soportándote día tras día.
Killian abraza efusivamente a Carolina.
— Muchas gracias rubia, sabía que eras una tía de puta madre. No sé por qué te dejé escapar. Además estás guapísima. Tienes razón soy un capullo.
Carolina aparta a Killian con desprecio.
— Sin tocar bonito. Y no me llames rubia. De puertas para dentro tú y yo no nos conocemos. El piloto es mi marido y además es muy celoso. No creo que quieras montar otro espectáculo. Dadme los billetes y pasad corriendo.
Los dos hermanos se dirigen hacia sus asientos.
— Vaya, pues al final no hemos cogido el avión gracias a ti. Estoy demasiado sorprendido. Resulta que al final esto de ser un picaflor no era tan malo, ¿no, hermanito?
— Mira Killian, cállate la boca si no quieres que nos hagamos un Melendi en el avión. No me hables en todo el viaje. Cuando lleguemos allí tú haces tu vida y yo la mía. Cada uno por su lado no pienso compartir contigo ni la habitación. No te soporto más.
— Tú verás lo que haces, pero incumplirás tu promesa como hagas eso.
— Ni se te ocurra mencionarle, o te juro que entonces sí que te mato de verdad.
— Está bien, tengamos la fiesta en paz. Gorka duérmete y bájate los humos. Llevamos meses ahorrando para joder esto en el último momento. Al final ha salido todo bien, así que dejemos de discutir y disfrutemos del paraíso y de las cubanas
— Te juro que no vas a cambiar nunca Killian. Déjame tranquilo durante todo el viaje, cállate ya por favor.
El avión despega y Killian comienza a ponerse histérico. Tiene pánico a los aviones y llevaba meses nervioso pensando en el viaje. Todavía no le había dado tiempo a pensar en las 8 horas de vuelo con el ajetreo que habían tenido. Pero el avión está subiendo y a Killian se le empieza a acelerar el corazón y a faltarle la respiración. Comienza a ponerse pálido y a tener ganas de vomitar.
— Gorka necesito una pastilla. Estoy mareado y veo doble, no puedo moverme. Por favor, búscala en mi mochila.
— Ni de coña, ahora te jodes. No pienso dártela. Apáñatelas como puedas, máquina.
Killian comienza a hiperventilar y de repente pierde la consciencia.
Cuando despierta ve a Carolina y a su hermano abanicándole y echándole agua en la cabeza.
— Venga Killian, espabila —dice Gorka—.
Killian está aturdido y muy enfadado.
— Va enano, no me mires así. No sabía que era para tanto. Como eres tan exagerado. Relájate todo irá bien. Tómate la pastilla. Te ha dado un ataque de pánico. Te he dicho muchas veces que el avión es el medio más seguro para viajar. No hay nada de qué preocuparse. Además con esta pastilla en 10 minutos estarás soñando. Te perdono. Compartiré habitación contigo, pero no te prometo nada más.
Killian se toma la pastilla y comienza a relajarse poco a poco y se queda dormido.
A Gorka le encanta volar. Odia dormirse en los viajes porque quiere disfrutar de cada minuto del vuelo. Así que saca su libro de el mundo azul de Albert Espinosa y comienza a disfrutar de su viaje, mientras Killian duerme y no molesta. Todo está en orden. En unas 8 horas estarán en la habana tomándose un par de mojitos, la mejor medicina para limar asperezas.
De repente, un ruido raro despierta la atención de Gorka. Nunca había escuchado un ruido así en ningún vuelo. El avión comienza a moverse de una manera que le preocupa. No son turbulencias. Ha cogido más de 20 vuelos este año y ninguno se ha movido así. Gorka comienza a alterarse y el resto de los pasajeros también.
La tripulación empieza a ponerse en movimiento y todos tienen cara de preocupación. Algo no va bien. Las azafatas comienzan a decirle a la gente que se pongan los cinturones y de repente caen las mascarillas de oxígeno. Todo el mundo comienza a entrar en pánico. Nadie entiende nada. La gente chilla y llora desconsoladamente. Las azafatas intentan tranquilizar a los viajeros diciéndoles que ha habido un pequeño problema que se va a solucionar, pero el avión cada vez comienza a moverse más rápido. Estaban cayendo en picado. El avión había perdido presión y no había conseguido coger la altura suficiente. Killian está dormido y Gorka muy alterado le despierta.
— ¡Hermano, despierta! Algo no va bien. Ponte la mascarilla rápido.
Killian está muy aturdido por las pastillas y no reacciona ante lo que está pasando.
— ¿Qué pasa Gorka?
— No te preocupes, las azafatas dicen que es un pequeño fallo pero que se está solucionando. Todo va a salir bien ¿vale? Tú no vuelvas a alterarte. No conseguiremos nada más que empeorar la situación.
Killian comienza a hiperventilar de nuevo.
— Hermano, nos vamos a morir, ¿verdad? Lo sabía. Llevaba tiempo con este presentimiento. Sabes que no le tengo miedo a nada en la vida. ¿Por qué piensas que tenía tanto pánico a esto? No sé cómo me pudiste convencer. Si no fuera por él, jamás habría cogido un avión. Y ahora... Ahora no voy a contarlo.
— Enano, no digas eso. Estas cosas pasan a veces yo he tenido algún vuelo complicado. Tranquilízate de verdad y confía en mí. Te prometo que tú esto lo cuentas. Y será una anécdota más. No olvides nunca por qué estamos haciendo este viaje. No escuches a la gente, ¿vale? Solo escúchame a mí.
Gorka coge la mano de Killian fuertemente y Killian le mira sorprendido.
— Hacía años que no me cogías de la mano. Creo que no recuerdo cuándo fue la última vez. Así que no me digas que me tranquilice, porque tú también estás muerto de miedo. Te conozco demasiado lo sabes.
Gorka mira a Killian con mucha complicidad.
— Enano, desde aquel día en el que se nos partió la vida no hemos vuelto a ser los mismos. Lo sabes. Toda la conexión que teníamos se perdió de repente y nos alejó. Y desde entonces no hemos parado de estar en guerra. Y yo desde entonces he perdido la ilusión y las ganas y vivo con tristeza y desesperación. Pero, que sepas que si salimos de esta, te prometo que vamos a recuperar todo lo que hemos perdido en este tiempo. Sabes que eres la persona más importante de mi vida y a la que más quiero y eso siempre ha sido así. Solo hermanos como nosotros saben que esa conexión es imposible de explicar, pero también imposible de romper. Te quiero mucho y siempre lo haré, siempre te protegeré pase lo que pase, sea donde sea. Y él también lo hará siempre.
Gorka aprieta la mano de Killian cada vez más fuerte y el avión comienza a descender a una velocidad incontrolable. De repente, todo se vuelve negro.
Todo es borroso. Killian abre los ojos, pero no consigue ver nada claro. Solo escucha un fuerte pitido. Intenta enfocar, pero a su alrededor solo puede ver humo, arena y sombras. La cabeza le da vueltas, muchas vueltas, está aturdido, mareado y le falta la respiración. No entiende qué está pasando. Siente confusión. Tras varios minutos, comienza a sentir un dolor insoportable en todo su cuerpo. Intenta moverse pero no puede. Algo muy pesado le está aplastando la mitad de su cuerpo. Lo único que consigue mover es la mano derecha. Tiene algo dentro de ella. Consigue abrirla con mucho esfuerzo. Y dentro de ella se da cuenta que tiene un anillo. En ese momento su cabeza empieza a funcionar poco a poco. Ese anillo es de Gorka. ¿Dónde está Gorka? Hace dos minutos le agarraba la mano. Killian comienza a mirar desesperadamente a su alrededor. No consigue ver nada, hay demasiado polvo. Quiere gritar, buscar a Gorka, pero tampoco puede. Lo intenta varias veces pero su voz no se escucha. Apenas puede respirar. Cada vez comienza a faltarle más el aire. Los chorros de sangre le recorren toda la cara y cada vez que intenta abrir la boca, se meten dentro. Empieza a sentir un sueño incontrolable. Sus ojos comienzan a cerrarse de nuevo e inexplicablemente comienza a sentir una paz que no había sentido en toda su vida. De repente escucha una voz muy lejana. No logra identificarla, pero consigue que sus ojos vuelvan a abrirse lentamente.
— ¡Killiaaaaaaan! ¡Despiertaaaa! No te duermas ¿Me escuchas? Estoy aquí, estoy cerca de ti, no puedo llegar hasta ti, pero sé que estás ahí. Vamos Killian, por favor, dime algo.
Killian intenta responder con las pocas fuerzas que le quedan, pero su esfuerzo no tiene recompensa.
— Vamos capullo, bicho malo nunca muere. Tienes que estar vivo. Escúchame, puedo ver tu mano. Si me escuchas, intenta moverla, por favor Killian.
Killian consigue mover muy lentamente su mano.
— Lo sabía, tenías que estar vivo. Escúchame nos van a encontrar, ¿vale? Tú solo tienes que concentrar tus energías en escucharme. No puedes dormirte por nada del mundo. ¿Te acuerdas del día en que nos conocimos?. Yo lo recuerdo perfectamente. Entré a aquel bar de mala muerte y no hacía más que quejarme. Les decía a mis amigas que quería irme, que ese sitio era una auténtica basura. Ellas me convencieron para quedarnos un rato más y a regañadientes, me dirigí a la barra para pedirme una cerveza y aguantar ese calvario. Y de repente no quería abandonar ese lugar por nada del mundo. Ahí estabas tú, en la barra con esa chulería que te caracteriza y esa sonrisa de niño que no podía parar de mirar. Y entonces nuestras miradas se cruzaron y lo primero que pensé fue en que nunca te fijarías en mí. Tenías a medio bar pendiente de ti.
Te giraste y me dijiste: dime rubia, ¿qué te pongo? Me pusiste tan nerviosa que solo pude pensar: este chico es el mítico capullo que si le conozco va a arruinarme la vida. No puedo prestarle ni un minuto más de atención. Me pusiste aquella cerveza fría, de las que a mí me gustan y me volviste a sonreír y yo volví a la mesa con mis amigas, pero ya no podía dejar de buscar esa sonrisa entre toda la gente que había en aquel bar. Mis amigas estaban como locas contigo. Supongo que es lo que sueles provocar en todas las mujeres que se te acercan, y quizás esto no debería decirlo, porque tu ego ya es lo suficientemente grande, pero es la realidad y por mucho que queramos disfrazarla, a veces no se puede. Entonces, volviste a la mesa y me volviste a mirar. A mirar de una manera que nunca podré olvidar. Todas mis amigas se dieron cuenta de aquella mirada, no fui la única. Cayeron unas cuantas cervezas más y cuando estaba yéndome nos despedimos y volviste a mirarme así. Entonces, no pude hacer otra cosa que cometer el gran error de dejar mi número de teléfono apuntado en la cuenta. El resto de la historia ya te la sabes. Pasamos una noche inolvidable, mágica. Me devolviste la ilusión y las ganas que hacía tiempo había perdido. Lástima que solo duraran unas horas, porque no volví a saber de ti hasta hoy. Diez años después, el destino vuelve a juntarnos y en la peor de las circunstancias. Me costó mucho dejar de pensarte. Provocaste en mí algo que no sería capaz de explicarte. Algo tan inexplicable que había sido capaz de florecer en apenas unas horas. Después de ti, estuve años sin volver a acostarme con un chico. Tenía pánico de sentir lo mismo y que volviera a desaparecer. De volver a acelerar y estamparme tan fuerte que ya no fuera capaz de levantarme más. Pero ¿sabes qué? Cinco años más tarde de eso, llegó Rubén. Y he de confesarte que al conocerle, no me hizo sentir nada parecido a lo que me hiciste sentir tú aquel día. Por eso desaparecí como hiciste tú. Pero él no se rindió como hice yo contigo. Luchó, me esperó, me respetó y no intentó curar mis heridas. Las cuidó tanto, que no pude hacer otra cosa que enamorarme profundamente de él. Dos años después me hizo conocer el amor más puro, profundo y verdadero que existe. El amor se llama Lidia, tiene dos años y la sonrisa más bonita del mundo entero. Killian si sigues escuchándome vuelve a mover la mano.
Killian volvió a mover la mano y Carolina continuó con su historia:
Verás, creo que todo el mundo tiene dos grandes amores en la vida. Un primer amor: el intenso, pasional y loco. Tan loco que te hace perder la cordura. Es ese amor por el que harías cualquier cosa, pero que a su vez te destruye de tal manera que piensas que vas a morirte literalmente cuando se acaba. Es ese amor que te hace querer a alguien por encima de ti mismo. Querer a alguien tanto que te olvidas de quererte a ti. Es aquel que te roba la respiración cuando está lejos, y solo consigues que te devuelva el aire su presencia. Es un huracán que pasa por tu vida para revolverlo todo. Es aquel que cuando se va te hace caer en el pozo más profundo que existe y del que cuesta universos salir. Es un amor que no se olvida nunca, pase lo que pase y pase el tiempo que pase. Es el amor que recordarás en tu último suspiro. Te gustaría quedarte junto a él toda la vida, pero sabes que si quieres seguir cuerda, tienes que continuar sin él o acabarás perdiendo la cabeza del todo a su lado. Con el tiempo, simplemente empieza a doler menos y aprendes a vivir sin él, aunque te acompañará siempre, porque será la cosa que más daño te ha hecho, pero a su vez la que más te ha enseñado y gracias a él conseguirás encontrar el segundo amor. Aquel que no te hace perder la cabeza, pero que te devuelve toda la paz que un día te robó primero. Aquel al que consigues querer mientras también te quieres a ti y este será el amor que te acompañará por el resto de tus días. Entre medias de estos dos amores, hay amores fugaces y eso fuiste tú para mí. Estos amores son como las estrellas. Pasan rápido, las admiras y de repente desaparecen. Te tiras mucho tiempo pensando en lo que pudo haber sido y no fue por unas cosas o por otras, pero luego comprendes que en la vida igual que hay cosas que pasan por algo,hay otras que por algo no pasan. Hoy cuando he vuelto a verte con esa misma chulería y la misma sonrisa de niño, he vuelto a preguntarme lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuésemos tú y yo. Por eso mismo, vamos a salir de esta. Te lo prometo y si salimos, quiero tenerte en mi vida, quiero que conozcas a Lidia. Siempre supe que eras especial y esta situación no ha hecho más que confirmármelo.
De repente Carolina ve una luz a lo lejos
— ¡Eh! ¡Eh! ¡Socorro! Estamos aquí, ¡ayuda por favor, ayudadnos, mi amigo está muy mal! Por favor...
La luz cada vez se acerca más y Carolina consigue ver a dos policías.
— Tranquilos, ya estamos aquí, no os preocupéis vamos a ayudaros ¿vale?
Killian no puede controlar más el sueño que le invade y sus ojos se cierran.
Todo se vuelve oscuro de nuevo.
— ¿Hola? ¿Killian ? ¿Puedes oírme?
Killian escucha una voz y poco a poco comienza a abrir los ojos. El pitido de las máquinas es insoportable y de nuevo solo ve nubes.
— Killian soy la doctora Bilbao. ¿Puedes verme?
— Poco a poco,Killian comienza a enfocar y de repente se encuentra con unos enormes y preciosos ojos negros que le están mirando fijamente. No sabe qué es lo que ocurre, pero de repente y de manera inexplicable, vuelve a sentir una paz inmensa.
— Verás Killian, no te preocupes. Tienes que estar tranquilo. Estás en el hospital La luz. Has tenido un accidente de avión muy grave y te hemos operado de urgencia, la buena noticia es que todo ha salido bastante bien y de momento hemos conseguido que estés fuera de peligro. Tu caso ha sido un auténtico milagro. Entiendo que ahora estarás desorientado y no entenderás nada, pero poco a poco irás recuperando la memoria. Verás, en un rato te haremos más preguntas,pero ahora mismo necesito que me contestes de manera urgente a algunas y luego te dejaré descansar, ¿vale? Tus padres están en camino. Puedes decirme tu nombre y apellidos completos, por favor.
— Killian Jordán Rodriguez.
— Muy bien, ¿cuántos años tienes, y tu fecha de nacimiento?
— 28 años. 2 de abril de 1993.
— ¿Podrías decirme qué día es hoy?
— No lo sé
— ¿Qué es lo último que recuerdas?
Killian cierra los ojos y comienza a intentar recordar. De repente, se intenta levantar muy alterado de la cama y comienza a gritar.
— Espera, ¿Gorka? ¿Dónde está Gorka?
La doctora agarra la mano de Killian fuertemente y en ese momento, siente algo inexplicable.
— Tranquilízate Killian, no puedes moverte, estás recién operado ¿Quién es Gorka?
— Gorka es mi hermano, viajaba conmigo en el avión, por favor necesito verle. Dime qué está bien.
— Verás, hay varios pasajeros en el hospital, algunos están en otros hospitales y otros están aún en búsqueda. No sé si tu hermano estará aquí ahora mismo. Esto es un caos, como puedes imaginarte. Pero si me prometes tranquilizarte yo te prometo que haré todo lo que esté en mi mano, le buscaré y en cuanto tenga noticias vendré a comunicártelas, ¿vale?.Estás muy nervioso y necesitas descansar. Lo has hecho muy,muy bien. Seguiremos después con las preguntas, ahora necesitas descansar. En cuanto vengan tus padres podrán pasar a verte. Killian hoy has vuelto a nacer. Eres muy valiente. Tengo que irme, en un rato paso a verte. Descansa.
— Muchas gracias doctora, lo intentaré.
La doctora sale del box y se dirige a tomar un pequeño descanso antes de continuar su turno. Está agotada. El accidente de avión está siendo una auténtica locura. Hay pocos supervivientes pero la mayoría se encuentran en ese hospital y son casos muy complicados. No para de darle vueltas a la sensación que le ha provocado tocar la mano de aquel chico. Nunca antes había sentido nada parecido. Llega a la sala de descanso y se encuentra con su colega Sergio.
— Hola Sergio ¿qué tal? ¿Cómo estás? ¿Cómo va el día? Está siendo una auténtica locura, estoy destrozada.
— Buenos días Su, no te he visto en todo el día. Caos es poco. Necesito como 18 cafés para sobrevivir al día de hoy. Aún me quedan unas cuantas horas de turno y presiento que van a ser unas cuantas más. ¡Tú qué tal?¿cómo llevas el día? ¿Has atendido a muchos supervivientes?
— Pues solo he tenido tiempo de atender a uno. Pero me ha llevado muchas horas. Era un caso muy,muy complicado, venía muerto prácticamente y con poco remedio. Sinceramente tenía muy pocas esperanzas en que saliera bien, pero es de estos casos que te sorprende. De los pequeños milagros que ocurren en este hospital de vez en cuando y te hacen recordar por qué elegiste está profesión y lo preciosa y satisfactoria que puede llegar a ser. Es un chaval muy joven de 28 años. Y el pronóstico es bastante bueno. Creo que puede recuperarse y salir bastante bien parado del accidente. La verdad es que para ser el primer paciente me ha alegrado el día.
— Bueno amiga, ya sabemos que los milagros sí existen, pero si están tus manos de por medio dudo mucho que sea uno de esos milagros. Sabes de sobra que eres de las mejores doctoras del país. No hace falta que te lo diga. De todas formas, ¿cuántos años hace que nos conocemos?
— No sé, Sergio unos 7 diría yo pero, ¿a qué viene esa pregunta?
— Pues a que te conozco demasiado, paso más horas contigo que con mi familia. A ti te preocupa algo. Cuéntame amiga y rapidito que me quedan 10 minutos.
— ¿Qué dices Sergio? Ya estás con tus cosas... ¿Qué me va a pasar? Te acabo de contar que el día está siendo perfecto.
— ¿Estás segura Susanita?
Susana le mira y se le escapa una pequeña sonrisa.
— Bueno, quizás hay algo... Pero me da vergüenza decírtelo,es una locura
— Venga Su, ¿vergüenza tu? Ya estás cantando...
— No sé Sergio, llevo un rato dándole vueltas a algo ¿Tú crees que se puede querer a alguien o algo que aún no conoces?
— Madre mía... Si lo sé no pregunto, ya estás con tus cosas raras... ¿A qué viene esa pregunta ahora?
— No sabría explicártelo. Es que ni siquiera yo misma lo entiendo. Me ha pasado una cosa muy extraña con el chico del avión.
— Su,yo no sabría responderte esa pregunta con un sí o un no, pero ¿recuerdas a Nuria no? Porque yo lo hago todos los días desde entonces y gracias a ella... bueno ya sabes… y yo solo sé que tú siempre has sido muy especial y que tienes una cabecita inexplicable pero increíble. Me tengo que ir amiga,ya me contarás si encuentras la respuesta. Ánimo y que te vaya bien el resto del día. Luego nos vemos.
— Gracias Sergio, siempre es un alivio hablar contigo.
Susana sale de la sala de descanso y en el pasillo se encuentra con Helena.
— Doctora, están aquí los padres de Killian, el chico del avión. Quieren hablar contigo. ¿Puedes atenderles?
— Si H por su puesto. Dame 10 minutos y estoy con ellos. Diles que me esperen antes de pasar a verle. No tardo nada. Pero me gustaría hacer una cosa antes.
Susana se dirige a recepción para buscar información sobre los pacientes que han llegado al hospital.
Hola Marta necesito hacerte una pregunta.
— Hola doctora, dale, pero que sea fácil por favor, llevamos un día de locos.
— Solo necesito saber si ha ingresado algún pasajero con el nombre de Gorka Jordán, por favor.
— Dame un segundito y lo compruebo.
— No doctora, no tenemos ningún Gorka, lo siento.
— Muchas gracias Marta, eres la mejor.
Susana se dirige a hablar con los padres de Killian que la están esperando en la sala 6.
Cuando entra en esa sala,se encuentra con dos padres totalmente desesperados como es habitual.
— Buenas tardes,soy Susana Bilbao,la doctora de su hijo Killian, es un placer conocerles. Les da la mano y de nuevo vuelve a sentir una sensación completamente inexplicable. Siente como una especie de cariño y ternura que no logra comprender. No ha visto en su vida a estas dos personas. Muy confusa,continúa con su diálogo:
— Entiendo que es una situación muy complicada,pero por favor siéntense e intenten tranquilizarse aunque sea complicado, para que pueda ponerles al día sobre el diagnóstico de su hijo.
— Buenas tardes doctora, soy Sergio y esta es mi mujer Sonia. Estamos muy alterados discúlpenos. Nuestros dos hijos iban en ese avión y de momento solo tenemos noticias de uno. ¿Cómo está Killian? Por favor dígame qué está bien,es lo único que puede salvarnos en este momento.
— Tengo una muy buena noticia y es que por el momento su hijo se encuentra estable y fuera de peligro. Ha sido un accidente muy grave y una operación muy complicada, así que podríamos decir que ha sido un auténtico milagro. Está consciente y podrán pasar a verle en cuanto terminemos de hablar.
Ambos padres se miran, se abrazan y comienzan a llorar.
— Muchas gracias doctora, de corazón, no sabemos cómo agradecerle lo que ha hecho por nuestro hijo, es usted un ángel. Queremos verle lo antes posible,por favor lo necesitamos. Pero ¿y Gorka? ¿Dónde está nuestro otro hijo? Necesitamos saber de él,por favor díganos que sabe algo.
— Verán, no tienen que darme las gracias, es mi trabajo. Su hijo es un auténtico guerrero. Es muy valiente y estoy segura que va a recuperarse bien, lento, pero bien. De su otro hijo aún no tenemos noticias, pero haré todo lo que esté en mi mano por encontrarlas lo más rápido posible. Sin embargo, debo comentarles que su hijo Killian tiene una de sus extremidades inferiores muy afectada. Hemos conseguido salvarla por el momento, pero es posible que si no responde bien haya que amputarla. Deben saberlo, pero yo esperaría a que descanse y comience a poner la cabeza en su sitio para darle la noticia a él. Es su decisión. Yo les apoyaré en todo momento. Cuando quieran pueden pasar a verle, estará deseándolo.
— Gracias una vez más doctora, ¿dónde tenemos que ir?
— Se encuentra en el box 2, les acompaño.
Los padres de Killian entran al box ,al verle rompen a llorar desconsoladamente y le abrazan.
— Hijo mío ¿estás bien? Dios mío no puedo creer lo que está pasando. Esto es una pesadilla. ¿Qué hemos hecho para merecer esto?
Killian muy emocionado responde:
— Mamá tranquila, estoy bien. Muy dolorido, pero vivo, es lo importante, ¿no? La doctora dice que estoy evolucionando muy bien. Vamos a salir de esta, ¿vale? Pero te necesito fuerte a mi lado y a papá también. Tenemos que encontrar a Gorka, es lo único importante ahora mismo. Dime qué tenéis noticias sobre él, por favor...
— Ojalá pudiera decirte eso cariño, hemos estado buscando por todos los hospitales, pero de momento no sabemos nada. Mi pobre niño dónde estará...
— Mamá, tenéis que encontrarle, dejadme solo por favor y centrar todas vuestras energías en eso, ¿vale? La esperanza es lo último que se pierde, ya lo sabes... venga iros ya, no perdáis ni un minuto más.
— Pero Killian, ¿cómo vas a quedarte aquí solo? No podemos dejarte así de verdad mi niño,que vaya papá yo me quedaré contigo.
— No mamá, no os separéis, tenéis que estar más unidos que nunca. De verdad yo estoy bien, además estoy en buenas manos, ¿verdad doctora?
— Por supuesto, no dudéis que nosotros le cuidaremos bien, podéis estar tranquilos. Además cualquier cambio, seréis los primeros en enteraros— responde Susana—.
Susana observa la escena desde la puerta de la habitación. Una vez más, vuelve a sentir esa extraña e inexplicable sensación que no para de recorrerle el cuerpo desde que conoció a Killian.
— Sonia, tiene razón. Tenemos que buscar a Gorka, mañana volveremos a verte hijo. Eres un titán, siempre lo has sido. —Responde el padre de Killian—.
Ambos se despiden de su hijo y comienza la búsqueda desesperada de Gorka.
Susana se despide de los padres de Killian en la puerta de la habitación.
— Gracias una vez más por todo doctora. De corazón, es usted una profesional de los pies a la cabeza. Cuide de nuestro hijo. Verá... Me gustaría pedirle una última cosa. ¿Podría ser usted la que le comunique lo de su pierna? Creo que nosotros no vamos a ser capaces de hacerlo, ni encontraremos el momento. Killian es un gran deportista. Ama el deporte y esto se que puede ser un palo muy grande para él. Por favor, usted sabrá cómo hacerlo mejor que nosotros.
— No se preocupe Sonia, es parte de mi trabajo. Me gusta preguntarle a la familia si quieren dar ellos este tipo de noticias,porque en algunos casos lo prefieren. Pero por supuesto yo lo haré sin ningún problema. Además todavía tenemos que ver cómo evoluciona y si podemos volver a operar, como bien le ha dicho antes su hijo aún no hay nada perdido. Ha sido un placer conocerlos, tengo que continuar con el resto de los pacientes. Les deseo muchísima suerte en la búsqueda de su hijo, seguro que aparece. Si tengo alguna noticia de Gorka o algún cambio con respecto a Killian, les llamaré inmediatamente.
— Doctora, el placer es nuestro. Mañana volveremos a ver a Killian.
— Podéis llamarme Susana.
Susana se despide de Sergio y Sonia. Debe continuar su trabajo aún quedan muchas horas por delante y va a ser un día muy complicado. Antes de continuar con el resto de pacientes, decide pasar a ver a Killian una vez más. No puede parar de darle vueltas a las sensaciones extrañas que le suceden cuando él está cerca. Necesita hablar con él, necesita saber sobre él, encontrar algún tipo de explicación.
— Hola Killian, ya estoy aquí de nuevo. ¿Qué tal ? ¿Cómo te encuentras ahora? ¿Has podido descansar un poco?
— Buenas doctora, tengo bastantes dolores y sigo un poco aturdido, pero creo que mi mente poco a poco va poniéndose en su sitio. Estoy desconcertado y tan preocupado por mi hermano,que creo que no soy consciente de la situación en la que me encuentro. No siento la pierna derecha. ¿Es normal?
— Entiendo Killian, es normal que estés desconcertado y sobre todo preocupado por tu hermano. Sin embargo, como te dije estás evolucionando muy bien. Todo sigue igual. Con respecto a lo de la pierna de eso venía a hablarte. Pero antes me gustaría hacerte unas preguntas para comprobar que no tienes ningún área cognitiva afectada, aunque el escáner ha salido bien nos gusta siempre hacer alguna pregunta más para quedarnos tranquilos.
— Por supuesto, pregúnteme lo que usted quiera.
— Puedes tutearme. Me llamo Susana por cierto.
— ¿Susana? ¿De verdad? Era el último nombre que me imaginaba.
— ¿Ah si? ¿Y eso por qué? ¿ De qué tengo cara?
— No sé,tenías más cara de María o Patricia quizás. Pero… ¿Susana? ¿En serio?
— Pues sí, ese fue el nombre que me pusieron. Pero mis amigos más cercanos me llaman Su.
— Su me gusta mucho más. ¿Puedo llamarte así?
— De momento, confórmate con llamarme Susi.
Ambos se miran con complicidad y sonríen
— Está bien Susi, pues dime qué quieres saber sobre mí.
— Las preguntas de control las hicimos hace un rato. Ahora me gustaría saber si la memoria está afectada. Dime, ¿recuerdas todo lo que pasó antes del accidente?
Killian se concentra e intenta recordar.
— Si, recuerdo que me quedé dormido por la mañana y casi perdemos el avión, finalmente pudimos cogerlo gracias a una vieja amiga... Espera…¡Carol! ¿Dónde está Carol? ¿Está bien? Recuerdo su voz antes de perder la consciencia y aparecer en el hospital. Estaba a mi lado, tiene que estar aquí. Por favor Susi,me encantaría que la encontrarás y poder saber que está bien.
— No te preocupes. Después preguntaré por ella. Ahora continúa contándome lo que recuerdas.
— Gracias por todo lo que estás haciendo por mi. Recuerdo también que discutí mucho con mi hermano, me puse muy nervioso en el avión, me tomé una pastilla y me dormí. Después Gorka me despertó diciéndome que algo no iba bien y ya solo recuerdo la voz de Carol pero muy lejana.
— Muy bien Killian, parece que la memoria no está nada afectada. Eso es muy buena señal. Lo estás haciendo muy bien.
Ambos se miran con mucha complicidad.
— Sabes una cosa, cada vez que te miro siento que te conozco de algo, pero no consigo saber de qué exactamente. ¿Tú y yo no nos conocíamos de antes doctora?
— No, creo que te recordaría. Pero a mí me ha pasado algo parecido.
— Ah sí, ¿Me recordarías? ¿Y eso porque?
— Pareces especial, pero ya sabes que las apariencias engañan. —Susana sonríe—.
— Pues yo opino lo mismo. Creo que tienes unos ojos difíciles de olvidar.
A Susana vuelve a invadirla esa extraña sensación, y ambos se miran fijamente a los ojos.
— Seguro que eso se lo dices a todas, a mí no me engañas tienes pinta de conquistador.
— He visto muchos ojos negros,pero ninguno como los tuyos,te lo puedo asegurar.
Susana le sonríe
— Está bien, suficiente por hoy don Juan. Tengo que continuar mi turno. En un rato vuelvo a verte. Descansa, es fundamental para tu recuperación. Con respecto a tu pierna, no la sientes porque ha pasado por una operación muy complicada. Tenemos que observarla y ver cómo va evolucionando en los próximos días,pero debes saber que si la cosa se complica igual es necesario amputar. Lo siento Killian,pero creo que debes mentalizarte de todo lo que pueda llegar a pasar.
— De momento me conformo con estar vivo, creo que eso es lo importante, lo de mi pierna iremos viéndolo poco a poco, pero muchas gracias por la información. Vuelve pronto doctora —Killian le guiña un ojo a Susana— Y por favor, no olvides lo de mi amiga...
— Tranquilo,serás el primero en enterarte si la encuentro. Hasta luego.
Susana debe continuar con su trabajo pero una vez más siente la necesidad de cumplir con su promesa y buscar a la amiga de Killian... Quizás esta vez tenga más suerte que la anterior. Regresa a ver a Marta a recepción y esta vez le pregunta si ha ingresado algún pasajero con el nombre de Carolina.
— Vaya día de preguntas doctora. Me suena muchísimo, déjame comprobarlo,pero juraría que ha llegado una pasajera rubia con ese nombre. Mm…efectivamente, hay una chica que se llama Carolina y ha ingresado debido al accidente en el box 7.
— ¿Qué doctor se está ocupando de ella?
— El doctor Williams.
— Perfecto amiga, muchísimas gracias. Ánimo con el duro día que nos espera. Luego te traigo un café.
Susana se dirige en busca del doctor Williams para averiguar en qué situación se encuentra la amiga de Killian.
— Hola James. ¿Qué tal llevas el día? ¿Tienes tiempo para tomar un café rápido?
— Hola Su, está siendo un día duro. Hacía tiempo que no había tanto caos en el hospital. Pero ya sabes que estos días también tienen su encanto. Justo iba a tomarme un pequeño descanso. Además si me invitas al café, no puedo decirte que no.
— Creo que me debes unos 200 cafés amigo. Pero por supuesto que invito, a cambio necesito información sobre una de tus pacientes.
— Siempre que me propones tomar un café es porque necesitas algo a cambio, como he podido caer una vez más en la trampa. Cuéntame qué quieres saber -ambos se ríen-
— Verás James, necesito saber en qué situación se encuentra una pasajera del avión, su nombre es Carolina.
— Querrás decir una de las azafatas del avión amiga. Carolina es la sobrecargo del avión. Es una joven de 27 años. De todos los pacientes que he atendido hoy podría decirte que ha sido la mejor parada sin duda. Ha tenido muchísima suerte. Está fuera de peligro. Llegó consciente al hospital. La operamos por varias roturas, pero tiene un pronóstico muy bueno. Se encuentra estable y consciente en el box 7. Está sedada por varios ataques de ansiedad. Su marido ha tenido peor suerte. Era el piloto del avión y han encontrado su cuerpo hace dos horas. Y bien ¿por qué tanto interés en esta chica?
— Es amiga de mi paciente. Me ha pedido que preguntara sobre ella. Lo último que recordaba era su voz. Se llevará una gran alegría al saber que está bien. Muchas gracias James y aquí tienes tu expresso con hielo como a ti te gusta. Espero que el siguiente corra de tu cuenta que ya es hora amigo —dice Susana mientras guiña un ojo al doctor— Voy a continuar con el turno. Hasta luego James.
La doctora continúa con su trabajo. Visita a varios de sus pacientes. En unas horas debe realizar una operación. Pero ahora su turno termina y debe irse a descansar. Sin embargo, decide pasarse a visitar a Killian antes de regresar a casa. No puede dejar de pensar en él. ¿Cómo es posible? Solo le conoce de hace unas horas y sin embargo siente la necesidad de estar cerca de él. A Susana le cuesta muchísimo fijarse en los chicos. Desde que rompió su relación con Carlos con el que estuvo más de 10 años apenas se ha fijado en ninguno y mucho menos le ha provocado las sensaciones que está sintiendo ahora mismo. Ni siquiera Isma,un amigo especial con el que lleva viéndose más de 5 meses,ha sido capaz de hacerle sentir algo parecido. Susana no entiende nada. Se siente confusa e intenta apartar cualquier tipo de pensamiento que pueda romper su equilibrio. Es solo un paciente más —se dice así misma—. La extraña situación está agravando los sentimientos. Estoy demasiado cansada, estoy segura de que estás sensaciones irán desapareciendo.
— Buenas noches Killian, ¿cómo te encuentras? Traigo buenas noticias.
— Hola Susi,he descansado bastante. Creo que he conseguido dormir más de dos horas seguidas. No sabes cómo necesitaba oír eso. Es Carol ¿Verdad? ¿Está bien? Dime que sí por favor…
— Sí, es por tu amiga. He estado charlando con el doctor que la ha atendido y me ha comentado que es una de las mejores paradas del accidente. Está recuperándose y fuera de peligro. Mañana cuando regrese de mi descanso me pasaré a verla y le diré que has preguntado por ella. Le alegrará saber que tú también estás fuera de peligro.
— No sabes cuánto te lo agradezco.Me gustaría verla ¿Crees que sería posible?
— Haremos todo lo posible para que podáis veros.
— No sé cómo agradecerte todo lo que estás haciendo por mí Susi.
— No tienes que hacerlo, es mi trabajo.
— Déjame al menos invitarte a un café cuando tengas un rato libre.
— Sabes que en estos momentos los ratos libres brillan por su ausencia. Pero está bien, si tengo algún ratito me pasaré a por ese café. Me gusta solo con hielo.
— Chica dura. Te espero para ese café. Que sea leve el resto del día.
Ambos sonríen y Susana se despide. Susana regresa al hospital tras su descanso y decide hacerlo 1 hora antes de comenzar su turno. Siente la necesidad de hablar con aquella chica. Una vez más en su cabeza rondan pensamientos y preguntas a las que no encuentra respuesta. Se prometió hace tiempo no intimar con ninguno de sus pacientes. La última vez que intentó conocer más de la cuenta a uno de ellos las cosas no terminaron bien, desde entonces su trato se volvió mucho más frío. No permitiría que volviera a pasarle nada parecido nunca y desde entonces lo había conseguido. No lograba entender que tenía de especial aquel chico, pero había algo que la impulsaba una vez más a querer saber sobre su vida, a estar cerca de él. Susana se dirige al box 7, allí se encuentra con una preciosa chica rubia.
— Hola,buenas tardes,soy la doctora Bilbao, ¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras? Pasaba a comprobar que todo seguía en orden.
— Hola doctora. Estoy igual que cuando llegué, con muchos dolores pero muy agradecida de poder contarlo. Ha sido un infierno. He estado consciente en todo momento prácticamente. Sin embargo,las heridas que más me duelen son las del alma, esas creo que no van a poder curarse nunca. Discúlpeme por ponerme tan intensa, he perdido a mi marido en el accidente y no sé cómo voy a poder seguir viviendo sin él. Ahora mismo solo puedo pensar en eso, ¿Cómo le digo a mi pequeña que no va volver a ver a su padre nunca más? Jamás pensé que me podría pasar esto a mí. Me costó mucho encontrarle, ¿sabes? Era mi hogar, mi lugar seguro, mi paz, mi alma gemela, el padre de mi hija y lo he perdido para siempre. No sé cómo podré seguir hacia delante sola. Estoy muy nerviosa. ¿Podrían ponerme alguna medicación para intentar descansar un poco?
— No sabes cuánto lo siento Carolina. Me imagino que todo lo que estás viviendo es un auténtico infierno y en este momento no habrá palabras que puedan consolarte. Pero esa pequeña de la que me has hablado te necesitará más que nunca y estoy segura de que podrás sola, no me cabe ninguna duda. Verás, si hay algo que he aprendido en los años que llevo trabajando en este hospital,es que los seres humanos tenemos un don. Nos crecemos ante la adversidad. En situaciones límite, nuestra cabeza piensa que no podremos continuar, pero con el tiempo no solo continuamos si no que nos convertimos en personas mucho más fuertes, seguras y me atrevería a decir que algunas incluso indestructibles. Las desgracias traen consigo aprendizajes, superación y logros que quizás nunca habríamos conseguido si no pasaran. No podemos controlarlas pero si aprender con ellas. Estoy segura de que tu marido estará orgulloso de ti allá donde esté y aunque ahora no puedas verlo el tiempo y tu don harán su trabajo mano a mano. Y, ¿sabes qué? Nada ni nadie muere del todo si permanece en la cabeza de aquellos que le recuerdan. Recuerdo que alguien me dijo esta frase el día que murió mi madre y no he podido olvidarla porque es totalmente cierta. Las personas se van, pero mientras su recuerdo esté vivo nunca desaparecen del todo y estoy segura de que tendrás recuerdos maravillosos que te harán sentir cerca a tu marido cada día de tu vida. Desde el día que murió mi madre, me tiré años luchando por olvidar ese dolor que sentía. Cada vez pasaba más el tiempo y las heridas iban doliendo menos, se iban curando poco a poco pero las cicatrices no desaparecían. Y yo seguía luchando por hacer desaparecer esas cicatrices,por desprenderme de ese dolor, hasta que un día me di cuenta de que no solo no iba a desprenderme de él,si no que no quería hacerlo. No quería hacerlo porque era algo de ella,tan reconocible como su olor, su ropa o su recuerdo y que mientras él me acompañara también lo haría ella y entonces seríamos eternas,porque mientras ella no volviera, el no desaparecería y ella, o al menos su cuerpo ya no iban a volver,aunque yo la seguiría esperando toda la vida. Siento haberte dado este sermón, como te he dicho antes sé que en estos momentos nada consuela, pero cuando el dolor es compartido a veces se hace más llevadero. No te preocupes, ahora te subiré la medicación para que puedas descansar un poco más. También tenemos una psicóloga maravillosa que estará encantada de pasar a verte y hablar contigo para ayudarte en estos momentos tan difíciles.
— No tienes porqué disculparte, todo lo contrario. Me has dejado sin palabras. Nunca antes me había encontrado con una doctora cómo tú. Muchas gracias por todo lo que acabas de decirme y por empatizar de esta manera conmigo. Y créeme que pensaba que nada lo haría, pero con lo que acabo de escuchar me he calmado un poco. Gracias de verdad.
— No tienes porqué darlas. Te traigo una buena noticia que quizás consiga darte un poco más de ánimo. Hay alguien que está deseando verte y creo que mañana cuando descanses un poco, si tú quieres podré llevarte con él. Se trata de un amigo tuyo que viajaba en el avión y no ha hecho más que preguntar por ti.
— No puedo creerlo doctora, ¿Killian? ¿Está vivo? ¿Está bien? Lo sabía, como le dije a él, bicho malo nunca muere. Sabría que ese capullo saldría de esta. No sabe cuánto me alegro. Me encantaría verle lo antes posible.
— Vaya... pensaba que erais amigos —Susana sonríe— Mañana podrás verle lo prometo.
— Sí doctora, es un viejo amigo muy especial, llevábamos 10 años sin vernos, pero eso no quita que haya sido un capullo toda la vida, algún día le contaré la historia…—Carolina sonríe—.
— Me muero de ganas por conocerla, pero tendrá que ser en otro momento, tengo que continuar con mi trabajo. Ha sido un placer conocerte, mañana pasaré a verte y podrás reencontrarte con ese capullo —ambas ríen—.
Susana continúa atendiendo pacientes y al final de su turno decide visitar a Killian antes de regresar a casa.
— Buenas noches capullo —Killian mira a Susana sorprendido—.
— ¿Capullo? Vaya doctora…¿ Qué he hecho ahora?
— Lo siento,es una broma,así es como te llama tu amiga todo el tiempo, algo habrás hecho para coger ese mote…
— Vaya,la rubia no baja la guardia ni en las peores circunstancias. Es una vieja amiga con la que no me porté muy bien en el pasado, creo que nunca dejará de guardarme rencor y yo nunca dejaré de arrepentirme, pero nunca es tarde para pedir perdón ¿No doctora? Quizás este sea el momento perfecto para que algún día deje de llamarme capullo.
— Creo que tienes toda la razón. No importa el tiempo que pase, si consideras que debes hacerlo,nunca es tarde para ello. Si algo tienen de bueno desgracias cómo estas es que a veces consiguen reconciliar personas y cosas que pensaban que jamás lo harían. Es demasiado cierto aquello de que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos y muchas veces no lo valoramos hasta que estamos a punto de hacerlo. Te he traído un café, tienes pinta de capuchino. Espero que te guste.
— Vaya, no sabía que además de doctora eras camarera. Te dije que yo invitaba a los cafés, pero bueno te perdonaré porque has acertado, el capuchino es mi favorito. Muchas gracias, pero al próximo invito yo.
— ¿Al próximo? ¿Y porqué estás tan seguro de que lo habrá? —Susana le mira y sonríe—.
— Porque haré todo lo posible para ello. Me gusta tu presencia doctora, no entiendo el porqué pero me transmite paz. Hacía tiempo que no estaba al lado de alguien que me transmitiese tanta paz y mucho menos sin conocerlo.
— ¿No quedamos en que ibas a llamarme Susi? Me alegra que mi presencia te transmita eso Killian, a mi tú presencia me transmite curiosidad. No sé porqué pero desde que te vi por primera vez he tenido curiosidad por saber más sobre ti, creo que eres una caja de sorpresas.
— La verdad es que me gusta más doctora. Pero si me dejas llamarte Su,dejaré el doctora a un lado. Vaya, creo que me habían dicho muchas cosas antes pero pocas veces que transmito curiosidad, pero ahora que lo dices a mí me ha pasado algo parecido, tengo ganas de saber más sobre ti.
— Ya te dije que para llamarme Su debes ganártelo y todavía no nos conocemos tanto. Quizás cuando te vayas de aquí podrás hacerlo, quién sabe, todo a su debido tiempo, ¿nunca has oído eso de que todo llega para quien sabe esperar? La paciencia es un don que pocas personas poseen y creo que es la clave del éxito.
— ¿Tú estás segura de que eres doctora y no filósofa? Tienes una manera de hablar que pocas veces antes había escuchado. Eres como un libro abierto. Cada vez que abres la boca me sorprendes más.
— Vaya, pues sí que tengo profesiones, camarera, filósofa, doctora… ¿Y tú? ¿A qué te dedicas?
— ¿A qué crees que me dedico? ¿De qué tengo pinta a parte de de capullo? —Ambos vuelven a reírse—.
— Me lo pones complicado, adivinar la edad es mucho más fácil que adivinar la profesión. ¿Camarero?
— No vas mal encaminada. Me dediqué durante muchos años a la hostelería, sobre todo al mundo de la noche, pero era muy cansado y no me traía nada bueno. Hace unos años decidí cambiar mi rumbo y llevo un año trabajando como monitor de gimnasio. Soy un loco del deporte. Diría que es la droga más adictiva que he probado nunca, con la gran diferencia de que es una droga sana. También soy profesor de pádel. Por cómo me miras tienes pinta de odiar el deporte.
— Pues te equivocas, listillo. La verdad es que adoro el deporte. He jugado muchos años al voleibol. Incluso llegué a dedicarme de manera profesional a ello por un tiempo. Pero la vida da muchas vueltas y desde hace un par de años he tenido que dejarlo apartado. Lo echo tanto de menos... Estoy deseando poder retomarlo.
— Vaya, al final va resultar que la caja de sorpresas eres tú. ¿Y por qué tuviste que dejarlo? Si quieres contármelo claro... Hazlo solo si te sientes cómoda para ello, no me gusta que la gente hable de las cosas que más le duelen de manera forzada. En alguna ocasión me he visto obligado a ello y desde entonces solo cuento mis cosas a las personas que me transmiten confianza para hacerlo. Creo que tú eres una de esas personas.
— Estoy totalmente de acuerdo contigo y no te preocupes que si no quisiera no te respondería a la pregunta, pero me siento lo suficientemente cómoda para ello —ambos se miran con mucha complicidad- Verás hace exactamente 2 años mi vida cambió por completo, pasé de atender pacientes todos los días a convertirme en una de ellos. Llevaba un tiempo sintiéndome mal, rara, apagada sin fuerzas. Poco después, comenzaron los primeros dolores, trombos y demás síntomas que no me gustaría recordar. Tras muchas pruebas, muchísimas pruebas, entre todos mis colegas consiguieron ver qué es lo que me pasaba y pudimos ponerle nombre y apellidos a aquello que llevaba meses atormentándome, yo llevaba tiempo sabiéndolo pero no quería asumirlo. Me diagnosticaron linfoma de no hogkin. Es un cáncer raro que afecta a los glóbulos blancos. Al principio me dieron muy pocas esperanzas. El cáncer estaba bastante avanzado y la cura era complicada. Caí en una depresión bastante gorda. No podía creerme que me estuviera pasando eso a mí con mis 28 años de edad.¿ Por qué a mí? Todo eran preguntas sin respuesta. De repente un día cualquiera una gran amiga mía me regaló un libro. El mundo amarillo de Albert Espinosa. Y por increíble que parezca gracias a ese libro comencé a cambiar mi actitud. Si crees en los sueños, ellos se crearán. Y es que el creer y el crear están a una letra de distancia y vaya si se crearon. No te imaginas lo cierto que es que en enfermedades tan duras como el cáncer, la actitud es fundamental. El poder de la mente es inalcanzable. Poco a poco comencé a ver pequeños rayos de luz. Respondía muy bien al tratamiento y cada vez me iba encontrando mejor. Bajo la sorpresa de mis compañeros y todo mi entorno me estaba curando. A los pocos meses llegaron recaídas. Son parte del proceso. De todos los procesos de curación. Pero yo dejé de luchar contra él y de hacerme preguntas que no tenían respuesta y en ese momento, cuando lo acepté, lo asumí, fue cuando empezó a alejarse, hasta que un día un chico sano en algún lugar del mundo decidió donar su médula para salvarle la vida a alguien que ni siquiera conocía y esa médula hoy forma parte de mi. Y yo no he podido dejar de pensar en aquel chico desde entonces. A día de hoy sigo en tratamiento y vigilada pero estoy limpia. Hace unos meses pude reincorporarme al trabajo, lo del deporte llevará algo más de tiempo, pero estoy segura de que como todo también llegará. Y ahora que te he contado uno de mis secretos te toca a ti, cuéntame ¿Por qué viajabas a Cuba?
— Me has dejado sin palabras. Además de ser un libro abierto, eres un terremoto. Es increíble la fortaleza que tenéis las personas que padecéis o habéis padecido cáncer, no puedes hacerte una idea de lo muchísimo que os admiro. Siento mucho todo lo que has tenido que pasar, pero me alegra mucho que estés limpia, sana y además que todo esto te haya hecho ser mucho más fuerte de lo que eras. Como bien has dicho antes el poder de la mente es increíble. Una mente sana y fuerte puede llevarte a cualquier parte. Y tu... Creo que tienes una mente muy especial. Una de esas mentes de las que no te libras ni cerrando los ojos. Con respecto a mi viaje a Cuba iba a ser un viaje bastante especial. Viajaba con mi hermano Gorka como te comenté cuando nos conocimos. Gorka y yo somos la noche y el día. El siempre ha sido el ojo derecho de mis padres. Ha destacado en absolutamente todo lo que ha hecho. Siempre ha sido el más responsable, el que mejores notas ha sacado, el más ordenado, el más atento, el triunfador... Y yo como te puedes imaginar la oveja negra de la familia. A su lado era un cero a la izquierda. Todo lo hacía mal. Era un desastre, un loco, un irresponsable. Su parte de razón tenían. Malgasté muchos años de mi vida en el mundo de la noche, tuve una adicción muy gorda a la cocaína y todo lo que llevaba a casa eran problemas. Gorka y yo desde chiquititos nos hemos llevado a matar. Yo le envidiaba muchísimo y estábamos peleándonos constantemente. Sin embargo, gracias a él conseguí dejar toda esa vida atrás y empezar a vivir de verdad. Gorka siempre arreglaba todos mis problemas, me sacaba de todos mis apuros y me protegía constantemente, aunque siempre estaba quejándose de mí. A pesar de nuestros más y nuestros menos es la persona que más quiero en el mundo y es que es cierto aquello que dicen de que los hermanos gemelos tienen una conexión imposible de explicar, pero increíble. Decidimos hacer este viaje porque era el sueño de alguien muy especial para los dos. Llevaba años intentando juntarnos para viajar a Cuba, pero como te he dicho antes nuestros choques constantes siempre nos hacían enfadarnos por unas cosas o por otras y al final siempre terminábamos cancelando el viaje. El día del accidente, hacía exactamente un año desde que el cielo recibió su estrella más brillante y desde que nosotros la perdimos. Desde entonces hemos vivido con las luces apagadas. Pero no había una mejor manera de recordarle que cumpliendo nuestra promesa, que cumpliendo su sueño y viajando juntos a Cuba.
— Sabía que eras una caja de sorpresas. Estoy segura de que conseguiréis cumplir esa promesa, los dos juntos. Seguiremos buscando a Gorka y aparecerá. Confiemos en ese ángel del que me hablas. Os protege a los dos. Si tu estás aquí, él también lo estará. ¿Y por qué Cuba? ¿Qué tiene de especial?
— Ojalá sea así, Susi. Le necesito para poder respirar. Es mi mitad. Sin él no soy nada en la vida. Gorka es mucho más fuerte que yo, no sé dónde estará pero yo también confío en que aparecerá y vendrá a rescatarme una vez más. Eso mismo nos preguntábamos nosotros constantemente. ¿Por qué Cuba? Ninguno de los dos estábamos de acuerdo con el destino. Sin embargo, cada vez que salía el tema nos convencía diciéndonos que Cuba era un lugar mágico. Le llamaba mucho la atención la idea de retroceder en el tiempo. Siempre nos decía que cuando nos bajáramos del avión volveríamos a los años 50 y que eso no íbamos a ser capaces de encontrarlo en ningún otro lugar del mundo. Algún día te hablaré de él, pero necesito un poco más de tiempo, es una herida que aún sangra demasiado.
— Lo entiendo. Cuando te sientas preparado hablaremos sobre lo que quieras. Me ha gustado mucho este café a tu lado. Pero ahora tengo que continuar trabajando y en un rato irme a casa a descansar. Mañana por la mañana pasaré a verte e intentaré que Carol y tú podáis reencontraros. Descansa y búscate las mañas, mañana invitas tú al café.
Ambos vuelven a mirarse con complicidad y se despiden.
A la mañana siguiente Susana cumple su promesa y consigue llevar a Carolina a la habitación de Killian para que ambos puedan reencontrarse. Tras un largo rato de emociones,Carolina debe regresar a su habitación y la doctora tras acompañarla regresa a visitar a Killian, este le espera con dos cafés en su habitación.
— Buenas tardes doctora, gracias de nuevo por haberme traído está tarde a mi amiga, no te imaginas lo mucho que me ha animado poder verla de nuevo. Hoy me tocaba invitar a mí, aquí tienes tu café solo con hielo.
— Pues no sabes lo bien que me viene ese café ahora mismo, la verdad es que estoy agotada, está siendo un día duro. Me alegro mucho de que hayas podido disfrutar de la compañía de Carol por un rato, se ve que es una chica muy especial.
— Desde luego que lo es. Creo que después de nuestra conversación de hoy me odia un poquito menos, pero solo un poco, es una chica dura. Espero que con este café puedas recargar energías para lo que queda de día, tenía ganas de que vinieras a verme y siguieras contándome sobre ti.
— A mí también me apetecía mucho tomarme este café contigo.
En ese momento el teléfono de Susana suena e interrumpe la conversación.
— Discúlpame, debo contestar es importante.
Tras unos minutos Susana regresa a la habitación muy alterada.
— Perdona Killian, era una llamada que no podía rechazar. Llevaba meses esperándola.
— No te preocupes, creo que en esa llamada ha debido pasar algo muy importante para ti por cómo has vuelto. Te noto nerviosa ¿Estás bien?¿Te apetece hablar sobre ello?
— La verdad es que no. No estoy bien. O quizás estoy demasiado bien. No lo sé, estoy muy nerviosa. Me acaban de dar una noticia muy importante. Verás me apetece mucho contártelo pero es un tema muy delicado, me gustaría que no saliera de aquí porque si sale estaría en riesgo mi trabajo y quizás muchas otras cosas. ¿Puedo confiar en ti?
— Por supuesto que puedes hacerlo. Soy una tumba. Además creo que después de compartir nuestro primer secreto ya estaré en todo mi derecho de poder llamarte Su- Killian le guiña un ojo y ambos se ríen-
— Quizás después de contarte esto puedas hacerlo. Es un tema muy delicado pero que lleva robándome el sueño meses. Verás, seguramente sepas que cuando se realiza un trasplante de médula la donación es totalmente anónima. El trasplantado no puede legalmente saber la identidad de su donante. Sin embargo, desde que recibí mi nueva médula no he podido sacarme la duda de la cabeza. Necesitaba saber quién era la persona que me había salvado la vida. Necesitaba conocerlo, agradecerle lo que ha hecho por mí, contarle que todo ha salido bien, saber sobre su vida, saber por qué decidió hacerlo. Se convirtió en una obsesión para mí. Tenía algunos colegas que me debían algunos favores y podían mover algunos hilos para darme la información que necesitaba, pero siempre acababa saliendo algo mal y no conseguían adivinar la identidad pero se quedaban cerca. Hoy mi amigo Iván me ha llamado para darme la noticia. Por fin lo han conseguido. Tienen la identidad de mi donante de médula y en unos minutos la tendré en mi correo electrónico. Sé que esto no está bien,que quizás pienses que estoy loca y seguramente él no quiera que sepa quién es, que no quiera conocerme, pero yo necesito saberlo para poder seguir viviendo tranquila. Necesito saber de quién son las células que recorren mi cuerpo y consiguen mantenerme viva.
— Vaya, Su, no me esperaba para nada esta noticia. Pero me parece una noticia muy buena. Para nada pienso que estés loca, es más pienso que cualquier persona en tu situación querría saber y si pudiera conseguir esa información lo haría. Me alegro mucho de que por fin vayas a poder saber quién es la persona que te ha salvado la vida. Y me alegro muchísimo más de que hayas compartido este secreto conmigo. Si a ti te hace feliz esto yo te apoyo, pero debes tener cuidado y asumir cualquier consecuencia que pueda venir tras conocer esa información.
— Killian, te conozco desde hace apenas unos días y no sé qué es lo que me ha pasado, pero siento la necesidad de querer compartirlo todo contigo. Cada vez que estás cerca noto unas sensaciones muy difíciles de explicar y que nunca antes había sentido. Siento como si te conociera desde siempre, como si hubieras formado parte de mi vida. Me apetece abrir este correo y compartir este momento tan importante para mí contigo, así que no puedo esperar más, abrámoslo juntos.
— Su ya te dije que a mí me pasaba lo mismo contigo, desde que abrí los ojos y me encontré con los tuyos no he podido dejar de pensar en ti. Abramos ese correo, adelante estoy contigo.
Susana abre su bandeja de entrada y en su correo encuentra una ficha con la información y una foto de su donante.
De repente Killian rompe a llorar desconsoladamente.
— Killian, ¿Qué pasa ¿Por qué estás llorando?
Susana vuelve a leer la información y no puede creer lo que está leyendo.
— Le conoces ¿verdad? Tiene tus apellidos Killian. ¿Qué está pasando? Killian, por favor,reacciona, necesito que me digas algo.
Killian se queda sin palabras, no puede parar de llorar, está en shock.
— Cálmate, respira hondo, después expulsa el aire despacio.
Killian comienza a relajarse un poco y tras unos minutos consigue articular palabra.
— Su, esto no puede estar pasando. Es imposible. Claro que le conozco y demasiado bien. Es mi hermano.
— ¿Cómo? ¿Qué estás diciendo Killian? ¿Cómo que tú hermano? Me dijiste que tú hermano se llamaba Gorka. Es imposible. Este chico nació también en el año 1993. ¿Es tu gemelo? ¿Tiene varios nombres? No puede estar pasándonos esto.
— No recuerdas mal, mi hermano gemelo se llama Gorka. Mi hermano mellizo se llamaba Derek.
— ¿Cómo que tú mellizo? No entiendo nada Killian…
— ¿Recuerdas ese ángel del que te hablé ayer?¿ Aquella herida de la que aún no era capaz de hablar porque aún sangraba demasiado?. Esa herida se llama Derek. Y efectivamente es mi hermano mellizo. Derek, Gorka y yo somos trillizos. Gorka y yo estábamos dentro de la misma bolsa y Derek en la suya propia. Hace un año le perdimos. Desde entonces no hemos vuelto a ser los mismos. Derek lo era todo para nosotros. Era nuestro puente de conexión. Él siempre estaba en el medio de los dos. Nos comprendía, apoyaba, conocía y quería como nadie y a los dos por igual. No tenía ni idea de que era donante de médula. Derek era muy especial. Era una persona muy reservada,pero que brillaba con luz propia, iluminaba siempre todo aquello que le rodeaba.
— No puedo creerlo Killian. Cuánto lo siento. Después de tantos meses buscándole, no te imaginas lo que me hubiera gustado conocerle y ahora mucho más. Entiendo que no quieras contarme más pero me encantaría saber más cosas sobre él, por favor cuéntame. ¿Qué le pasó? ¿Por qué se fue?
— No tengo ninguna duda de que a él le hubiera encantado conocerte. Me cuesta mucho hablar sobre esto. Es muy complicado para mí, pero sé que lo necesitas. Te contaré todo lo que quieras saber sobre él. Verás, como te he dicho antes Derek era una persona muy, muy reservada. Le costaba muchísimo hablar sobre sus problemas, exteriorizar sus sentimientos, siempre los ocultaba. Era muy complicado llegar a él. Siempre había sido una persona muy alegre, con muchas ganas de vivir, siempre estaba de broma, y era muy tranquilo, conseguía todo aquello que se proponía. Era el alma de la fiesta y el alma de mi casa. Sin embargo, hacía unos meses que había cambiado mucho. Ya no se reía como antes, todo le daba igual, estaba muy diferente, apagado. Todos le preguntábamos constantemente qué era lo que le pasaba, porque no salía como antes, porque no nos proponía planes, porque siempre estaba cansado, por qué, por qué, por qué… Pero no obteníamos respuesta. Recuerdo bien los últimos días. Yo estaba bastante preocupado y hablé bastantes veces con mis padres y con Gorka sobre el tema. Hablamos con Derek y le propusimos ir a consulta, pero se negó por completo. Decía que él estaba bien, que eran tonterías nuestras y que él no necesitaba ir a ningún lado. Pocos días después de esta conversación Gorka le encontró en su cuarto con una nota que decía: Espero que algún día podáis perdóname. Este mundo no es para mí. Ojalá algún día podáis comprenderlo. Os quiero mucho. Pd: hermanitos míos no os olvidéis de viajar a Cuba por mí, y más juntos que nunca. Desde ese día no hemos dejado de culparnos por su muerte. No hemos logrado comprender qué es lo que le llevó a abandonarnos, por qué lo hizo, por qué no nos pidió ayuda, por qué no nos dimos cuenta antes, por qué él, por qué a nosotros. Después de informarme mucho sobre el suicidio,la depresión, la ansiedad… esos grandes desconocidos, solo pude llegar a la conclusión de que no hay nada peor que luchar día a día contra tus propios demonios. Contra ti mismo. Entrar en guerra con tu mente y tu cuerpo. Avergonzarte, meterte en tu propio mundo, un mundo inexistente en el que todo es humo y nada existe, pero lo concibes como algo tan real que es imposible plantearte la posibilidad de que sea producto de tu propia mente. Querer huir, huir todo el rato,de cualquier lugar,pero sin encontrar paz en ningún sitio. Perder el interés por absolutamente todo lo que te rodea y querer desaparecer porque sientes que ya nada te llena, nada te calma,nada te sana. Sentirte loco, raro,incomprendido, metido dentro de un pozo en el que por más que grites nadie puede salvarte. Llevar una mochila que se va llenando de piedras gigantes y cada vez pesa más y más hasta que llega un momento en el que tú solo no puedes volver a levantarla. Necesitas ayuda. La única persona que puede salvarte de ese pozo sin salida eres tú mismo, pero necesitas que desde fuera la gente que te quiere, los profesionales, te comprendan, te den claves y ánimos para salir de él. La mente es lo más poderoso y valioso que tenemos y por eso es fundamental cuidarla y respetarla y para ello lo primero es darle visibilidad a los problemas de salud mental. Tras varios meses de psicólogos conseguí darme cuenta de que aquí no existía ningún culpable. Ni mis padres, ni Gorka, ni mucho menos Derek. Solo fue una víctima más de una enfermedad que sufren millones de personas en silencio. De la desinformación que existe en esta sociedad de mierda sobre la salud mental. La mente también enferma. La mente también necesita parar. La ansiedad, la depresión,no son tonterías, no son invenciones, no es locura. La persona que las padece vive un auténtico infierno y quizás si normalizásemos hablar sobre ello Derek habría pedido ayuda a tiempo y ahora estaría aquí.
Susana mira fijamente a Killian y rompe a llorar, los dos se funden en un inmenso abrazo.
— No hace falta que digas nada Su. Ahora comprendo todo lo que me hacías sentir cada vez que te miraba. Eres un regalo. Mi hermano se fue, pero antes de irse y una vez más en silencio le regaló la vida a alguien. Y no sé si es destino o casualidad pero te he encontrado. Y lo único que sé y supe desde el primer momento en que te vi es que quiero tenerte siempre cerca de mi. Prométeme que tú no te irás nunca.
Susana le mira intensamente
— ¿Sabes una cosa Killian? Siempre he creído que las almas gemelas acaban encontrándose porque tienen el mismo escondite. Te lo prometo y te prometo que encontraremos a Gorka, juntos.
Ambos se funden en un intenso beso.
Por todo aquello que pudo haber sido y no fue, por todo aquello que siempre será sin ser, pero sobre todo por todo lo que hoy si es. Recordar… solo muere lo que olvidas.
Esta historia está dedicada a dos pequeños ángeles que brillan muy fuerte desde allí arriba. A mi pequeño guerrero que ilumina todo desde aquí abajo. A los dos luchadores que tengo cerca y que además tengo la suerte de tener como primos. A la persona más fuerte y guerra que he conocido nunca. Por sus ganas, su esfuerzo, su luz y su ejemplo. A mi amiga María que ha ganado la batalla más dura a la que podemos enfrentarnos nunca. Pero sobre todo a todos aquellos que estéis en guerra con vosotros mismos día a día. Recordad, siempre hay una salida. Todo en esta vida la tiene. No os avergoncéis, no estáis solos y sobre todo no huyáis, mirad al miedo de frente y enfrentaros cada día a ello. No hay nada más valiente que enfrentarte a tus propios miedos, a tu mente. Decirle a cada día que ahí estáis vosotros y que sois los únicos dueños de vuestra vida, pedir ayuda y refugiaros en la gente a la que de verdad le importáis. Hablad de ello con naturalidad. Es un camino duro y muy largo y cuando lleguéis al final, no volveréis a ser los mismos, saldréis reforzados y aprenderéis tanto que seguro que seréis mucho mejor de lo que erais antes. Gracias ✨
Comentarios
Publicar un comentario